FRAGMENTO: ‘LAS VIGILANTES’ DE ELVIRA LICEAGA

La autora Elvira Liceaga nos compartió un adelanto de su tercera y novela Las vigilantes. La historia, como cuenta Elvira, trata de «la relación entre una hija recién llegada del extranjero y su madre poco maternal; y una joven analfabeta y embarazada, a quien la hija alfabetiza en un albergue para madres que deciden dar a sus hijos en adopción». 

 

Fragmento:

De un tubo metálico, mi madre exprimía hasta la última gota de una pasta negra. En el mismo cuenco de plástico de siempre, la mezclaba con un líquido apestoso con el que, de pie y frente al espejo del lavabo, teñía cada rincón de su cuero cabelludo.

       Ella había renunciado a la belleza mucho tiempo antes de que yo naciera, pero comenzó a pintarse las canas después de que en una junta de padres de familia una maestra le preguntó si era mi abuela. Desde entonces, tal vez una vez al mes o cada mes y medio, los domingos por la mañana me lanzaba un grito para invitarme a verla pintarse el pelo. Sabía que para mí aquello resultaba un espectáculo.

          Me sentaba en primera fila sobre el borde de la tina para admirar cómo dividía su cabello en secciones y lo sostenía con pinzas, se enguantaba las manos para no mancharse y, sin dejar que me acercara, con una brocha se ennegrecía, mientras cantaba canciones de Edith Piaf que yo, por no hablar francés, tarareaba, para imitarla.

        A veces me concedía pintarme un mechón, aunque fuera de atrás, donde no se me notara, para que fuéramos un poco iguales. Nos bañábamos juntas y, llevándose algo más que nuestra apariencia original, el negro diluido descendía enramado por nuestro cuerpos, encharcándose a nuestros pies. Salíamos de la regadera como nuevas, siendo otras personas. Y yo volvía el lunes a la escuela empoderada por mi secreto mechón negro que nadie nunca notaba.

 


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