Editorial Independiente: Elefanta Editorial

Emiliano Becerril, editor en jefe de Elefanta Editorial, nos concedió esta entrevista donde nos cuenta sobre el tipo de literatura que publican, el origen de la editorial, los retos que se presentan al tener una editorial independiente, y un poco sobre las publicaciones que tienen en puerta.

 

  1. ¿Cómo y cuándo surgió Elefanta Editorial?

Surgió en 2011. Quería publicar literatura africana. Descubrí a Pepetela, un fantástico escritor de Angola, y sentí una necesidad imperiosa de que llegara a más lectores. Esa fue la semilla. Después quería seguirme con más literatura africana y luego incurrir en la brasileña. Esa era la idea, pero estaba hecha de una energía meramente intuitiva. Y finalmente hice todo al revés. Empecé publicando ensayo. Me detuve. Después publiqué poesía, un poemario de Carlos Azar, el primero de una colección que se mantiene y que él mismo dirige. Y eventualmente ficción, pero no africana ni brasileña, sino de Japón, con un libro de relatos de Takeshi Kitano. Fui llegando por los bordes al proyecto que quería hacer. Ahora ya he logrado publicar más autores africanos, la editorial comienza a consolidarse un poco más, con autores de todos los continentes. La literatura escrita en nuestro idioma también me interesa mucho, por supuesto.

elefanta 2

  1. ¿Cómo surgió el nombre y qué significa?

Elafanta es el nombre de un viento de la India. Es el viento que se lleva el monzón y con ello trae fertilidad, calma y vida: los libros también lo hacen, se llevan el monzón, o lo traen, no sé, pero generan vida. Además, los vientos siempre han llamado mi atención: conectaron al mundo —los libros igual— empujando las velas de los navegantes. Por otro lado, Elefanta es el nombre de un animal que representa la memoria, y los libros son memoria.

  1. ¿Cómo definirían su línea editorial?

Es un pregunta “fácil-difícil”, como diría un amigo. Me da un poco de terror encontrar una palabra que defina la línea editorial porque sospecho a priori de las palabras definitorias. Y la editorial es un proyecto que debe de ir dialogando con el presente, que es muy cambiante. Hay quien dice que publico literatura de la periferia. Esto es cierto en muchos sentidos, pero jamás me apropiaría de esa palabra. Muchas editoriales publican literatura periférica. Es más, ya hay una editorial con ese nombre: Periférica. Excelente editorial, por cierto. Y prácticamente la mayoría de las y los autores que se publican en las distintas editoriales hoy, son periféricos. Comienzan a existir felizmente ante el público cuando su libro entra a una librería, si es que logra entrar, y luego también desaparecen en ese mismo instante, porque entran la inmensidad de la oferta como una gota que entra al mar. Incluso si te publica una trasnacional con un gran músculo: puedes desaparecer en ella misma, antes de llegar a la librería. Y si no, el tiempo se encarga. ¿Cuántos lectores tiene hoy circulando en librerías el genio Dino Buzzati, por ejemplo? Pero me estoy poniendo dramático.

Respondo la pregunta inicial. Hay dos criterios para decidir qué publicar en Elefanta: por un lado vincular a la editorial con el entorno inmediato, con México, servir como un puente para obras inéditas, escritores y escritoras emergentes, ser visagra con temas pensados en nuestro idioma, y ahí ya no sólo está incluido México, sino Latinoamérica. Esa búsqueda implica dificultades temporales y económicas. Y por otro lado, Elefanta quiere publicar autores de realidades lejanas que nos sirvan como espejo y nos hagan salir de nuestro entorno inmediato. elefanta 3Y por eso, entre otras cosas, lo africano. En ese sentido hemos publicado nombres que aquí quizás son desconocidos, pero que en otros lares son fundamentales y se consideran de fantástica calidad literaria. Publicamos esos libros porque consideramos que deben estar en nuestro idioma, porque sentimos que deben leerse, porque son fundamentales para la bibliodiversidad. Así contribuimos de alguna manera. Dicho lo anterior, la colección de narrativa está dividida geográficamente. Está la Colección América, Asia, África y Europa. También hay una colección de poesía dirigida por Carlos Azar en la que publicamos autores mexicanos, vivos y en activo, muy diferentes entre sí, lo cual me encanta, con voces y humores muy particulares. Esa colección cada vez se pone mejor, aunque recién publicamos poesía traducida, un libro de Yehuda Amijái, con traducción de Claudia Kerik. También estamos tramando un libro de un poeta brasileño cuyo nombre me urge decir, pero aún no puedo. Tenemos una colección de ensayo que estuvo dormida y estamos reactivando con dos títulos magníficos. Publicamos imagen y, poco a poco, libros ilustrados. Cada una se mueve a un ritmo diferente.

  1. ¿A quiénes han publicado?

En poesía está Carlos Azar, Zyanya Mariana, Nuria Manzur, Natalia González, Moisés Ramírez, Gonzalo Sánchez de Tagle, Alejandra Valverde, Roberto Cruz Arzabal y Yamil Narchi. En narrativa está Sergio Schmucler, Yael Weiss, Moacyr Scliar, Rodolfo Alpízar, Juan José Saer, Mia Couto, Ngugi Wa Thiongo, Ben Okri, Pepetela, Ahmadou Kourouma, Lidia Jorge, Mauro Libertella, Serge Gainsbourg y Martin Risavy. En ensayo está Anna Susi y Diego Sheinbaum. En foto Eniac Martínez, Alberto Anaya y Everardo González, en ilustrados a Andrés Cota y Ana Bellido. Y algunos más, pero no quiero atiborrar de nombres la respuesta.

elefanta

  1. ¿Qué publicaciones tienen en puerta?

Muchísimas, y de todo tipo. Me emocionan todas. Te digo seis para acotar. Tres de narrativa y dos de ensayo y uno de poesía. Doble nacionalidad, un novelón de Nina Yargekov. Es una especie de memento enloquecido y cómico sobre una chica que despierta en un aeropuerto sin saber quién es, pero con dos pasaportes en la bolsa. A partir de ahí reconstruye su vida, jugando con todos prejuicios posibles que implica tener el pasaporte francés en Francia, el húngaro en Francia, el húngaro en Hungría y el francés en Hungría. Hace un plano cartesiano en donde juega con todos los prejuicios autoinflingidos y cotidianos del migrante, migrado, asimilado. Es un libro divertido y profundo. Ganó el Premio Flor en Francia, y tiene una traducción gigante de Lucrecia Orensanz. También viene el El alegre canto de la perdiz, de Paulina Chiziane, la primer mujer en haber publicado una novela en Mozambique, traducida por Rodolfo Alpízar. elefanta 4 Es una historia de amor entre una negra africana y un blanco, contada desde la perspectiva de ella, quien narra todas las dificultades que implica renunciar a la identidad, a la tradición, a la propia condición de mujer para adaptarse al “mundo de él”. Viene también La travesía del manglar, de Maryse Condé, la ganadora del Premio Nobel Alternativo en 2018, con traducción de Ana Inés Fernández. Es una suerte de Rashomon caribeño. Todo sucede en un velorio, cada personaje es una ventana a una misma historia: el difunto. Mientras se completa el curso de los acontecimientos se desgrana la realidad de la isla caribeña de Guadalupe. No sé cómo voy a hacer para que la gente lea estos títulos maravillosos. Lo mismo con los de no ficción.  Viene Romance en tres patas, de Katie Hafner, con traducción de Pablo Chemor, que es la historia del afinador del piano de Glenn Gould, de su piano y de Glenn Gould mismo. Es la historia de la evolución del instrumento y la técnica. Y luego viene El clima que cambió al mundo, de Marcus Rosenlund, en traducción de Gwennhael Huesca, es un libro muy original que habla de la historia del clima, y de paso de la la humanidad a través de su relación con el clima. Hoy vivimos un momento especial en ese sentido. Será un libro muy pertinente, con una perspectiva científica, histórica, sociológica y geográfica que además nos recoloca en la insignificancia que nos merecemos dentro de este mundo enorme.

  1. ¿Cuál es el problema más grande al que se enfrenta un editor en una editorial independiente?

La distribución es el coco. Pero en general todo. La gente ignora toda la cadena de valor atrás de un libro. Hay que mover montañas para que salgan, empezando por la montaña de la voluntad de quien lo escribió en primer lugar. Los libros son muy tardados de hacer, se hacen a fuego lento. Son muy caros de producir. Hay pocos lugares para venderlos. Hay que venderlos en el momento exacto. Hay que difundirlos en el momento exacto. Tienen que llegarle a la gente exacta. Y hay que venderlos baratos, más baratos de lo que que ya son, tomando en cuenta que toda la cadena laboral atrás de un libro está precarizada. La gente puede gastarse 420 pesos en una salida a Cinépolis, que implica una diversión de hora y media, pero no se gasta 180 pesos en un libro que implica una diversión de 8 horas, o 73 horas. Les parece caro. La película puede ser mala, se pueden dormir en la sala. No importa. Lo que pasa es que la relación con el libro es diferente. No es una frivolidad reflexionar sobre esto, porque tiene que ver con la idea del libro en el imaginario de la gente, con su valor, con el valor que se promueve en torno al libro. Pero esa es otra discusión. El otro día en un festival cultural presentamos un libro. Había un adolescente muy interesado en comprarlo. El chico deseaba el libro, era notorio. Lo manoseó todo. Había participado durante toda la presentación. Se lo dejé a 60 pesos. Y antes de comprarlo, su madre lo paró en seco y le dijo: “No lo compres… cómprate un paquete de comida allá abajo, 170 pesos por unas tostadas”. No compraron el libro. Yo no juzgo, por supuesto, pero según mi experiencia estaba claro que esas tostadas estaban carísimas. Ésa es un poco la vida del editor, cargar libros de regreso pensando en las tostadas.

 


Imágenes de Elefanta Editorial

Visita su Facebook: Elefanta Editorial 

Twitter: @ElefantaEditor