Charla con Antonio Ramos Revillas

Por Montserrat Tavitas

En cuanto apalabramos la presentación de Todos los días atrás || Every Day Behind de Antonio Ramos Revillas, en traducción de Kimrey Anna Batts, releí el libro y quise escribirle al autor para hablar sobre su obra, su inspiración (si es que la hubo), los sentimientos y las ideas detrás de sus cuentos, además de la respuesta del público. Asumí que sería extraño para él hablar de un libro que publicó por primera vez en 2003, luego de ganar el Premio Nuevo León de Literatura, pero igual tenía que hacerle algunas preguntas.

Montserrat Tavitas: Todos los días atrás recopila cuentos que hablan de la pérdida de sueños, decepciones varias, el azar y hasta la violencia doméstica. ¿Por qué estos temas en aquel momento de tu vida?

Antonio Ramos Revillas: Este libro proviene de muchas exploraciones que tenía cuando empecé a escribir y que, luego me di cuenta, querían mostrar una versión de la mediocridad en la que siempre nos instalamos por confort o por cansancio. El hombre que juega a los boletos de Oro Raspadito era yo, que al salir de la oficina intentaba ganar algo para salir del trabajo tan pesado que tenía en esa época; el personaje que juega al solitario en el cuento de Bandidos era yo, que había conocido por esa época a una chica y le contaba de los libros que leía. Cada uno de estos cuentos tiene algo muy mío, no tanto en las acciones hechas por los personajes o en que lo narrado me haya sucedido por entero, pero sí una visión de la tristeza y el fracaso son muy reconciliables cuando pasan por el tamiz de lo literario.

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MT: Siento curiosidad por el cuento «Arqueros de Babilonia», en el que hablas de la infancia y de la pérdida de la inocencia en un momento en el que aún se les permitía a los niños jugar en las calles.

ARR: Mi niñez siempre es parte de mi escritura, ya sea en este cuento o en otro par de niños que tengo en otros de mis libros de cuentos, siempre vuelvo a la calle en donde crecí, a las formas de ser niño en los ochenta, en donde los padres no tenían esta sobreprotección que hace que algunos hagan el ridículo de llevar a sus hijos a la universidad y le pidan calificaciones a los maestros. Mi infancia fue salvaje y feliz, llena de peligros, pero también de muchos espacios de camaradería, de amistad, de miedo y emoción. No diré que la extraño, porque en realidad mucho de la mirada del adulto que soy está configurada por esos años y en muchas cosas es igual. Puedo ser feliz con la lectura de un libro que con mirar una hora de Un show más. Yo me caí, me peleé, hice exploraciones a otras colonias a bordo de mi bicicleta en compañía de “la pandilla”. Y todo ese material sigue saliendo en historias y en los cuentos para niños, solo dosifico un poco la esperanza y el horror.

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MT: Uno de mis cuentos favoritos fue Bandidos, un relato dolorosamente real y atinado sobre la vida aspiracionista. Aquí me atreveré a preguntarte si has tenido alguna experiencia similar o te has sentido identificado con «Reolita» (el protagonista del cuento) dentro de tu carrera o vida personal. 

ARR: Claro que me he sentido como Reolita. Para empezar, odio, por ejemplo, que me llamen con diminutivos. Y en esa época en la que escribí ese cuento no me iba mal en la vida, realmente no o tal vez, no me iba tan peor: tenía un súper trabajo, empezaba a conocer mejor la Ciudad de México, tenía buenos amigos y amigas; pero me sentía estancado. Acababa de terminar mi año como becario del Centro Mexicano de Escritores y no sabía para dónde iba mi carrera literaria, que fue algo que me preocupó mucho durante la tercera década de mi vida. Así que me sentía fuera de todo y todos, porque la escritura siempre ha sido lo más importante en mi vida como práctica artística, laboral, etcétera. Y en mi trabajo, en las horas muertas de la comida, jugaba al solitario. Acababa de salir de una depresión muy fuerte y andaba como con demasiado cuidado ante lo que me rodeaba. Pero salí gracias a los libros. A la escritura: este libro de Todos los días atrás es fruto de ese año: que me obligué a terminar un libro, a revisar, reunir, revisar, reunir, separar cuentos y lo mandé al concurso que finalmente ganó, el Premio Nuevo León de Literatura. Ya nadie se acuerda que lo gané e incluso en Conarte no lo consignan. Igual y fue mentira, pero al menos el libro sí existe.

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MT: ¿Cómo ha impactado tu trabajo en Todos los días atrás tu relación con los libros y la literatura?

ARR: Este libro es un prisma: aquí están marcada ya la ruta de varios de mis cuentos siguientes. Por ejemplo, Arqueros de babilonia es un precedente de muchos de mis cuentos y novelas para niños, Cállate, tú no eres como Anita, tiene cosas que luego iba a escribir con más calma en mis otros libros de cuentos, Ovidio Monterroso y La cuesta de los tirados da cierta pauta de lo que después será El cantante de muertos. Es un libro fundacional en todo el sentido de la palabra.

MT: Has escrito, también, novelas infantiles como Los cazadores de pájaros y Reptiles bajo mi cama, entre varias más, ¿hay algún cambio en tu manera de trabajar al escribir estos géneros?

ARR: He procurado no censurarme ni cambiar realmente nada cuando escribo para niños o jóvenes, solo intento ser fiel al enfoque que quiero narrar, a la aventura o desventura que guardan los personajes; acaso dosifico un poco. En esta novela que dices, Reptiles bajo mi cama, hablo del secuestro infantil de una manera medio aventuresca, pero el tema no deja de ser rudo. Si fuera una novela para adultos, tal vez el enfoque que me gustaría tratar sería otro y tal vez, ese mismo enfoque me obligaría a hundir más la puntilla del lápiz en la herida. En los libros para niños el horror no necesita de un hipernaturalismo, a veces con unas pocas palabras, en apariencia superficiales, se causa más emoción que un libro para adultos. Hay muchos escritores en este país con una obra que no conecta, pero que se escuda en experimentalismos, en un virtuosismo del lenguaje; y hay obras para niños que sin tanto soporte es mejor que muchos y muchos libros de adultos.

MT: Por último, ¿cómo has visto que tu obra haya impactado al público? ¿Tienes alguna anécdota que puedas compartir?

ARR: Con este libro casi no tengo historias, realmente fue una edición inicial con la que nunca supe qué pasó, además nadie me conocía y no digo que ahora sea más conocido y eso, pero siendo muy honesto, nada pasó, no salieron reseñas, no supe de nadie que lo hubiera leído. Lo más memorable y no creo que lo sea para él fue que Luis Jorge Boone lo presentó en la Casa del Poeta y días antes del evento terminó en el hospital. Y con todo y todo, más muerto que vivo fue al evento.

Antonio Ramos Revillas

Ramos

Todos los días atrás || Every Day Behind

Colección Polifemo

Presentaremos el libro dentro de la Feria Internacional del Libro Monterrey 2019 este sábado 12 de octubre a las 4:30 pm en la sala 101 de Cintermex.

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