Entrevista a Aurelia Cortés Peyron

Entrevista a Aurelia Cortés Peyron

1. ¿Qué es para ti la poesía?

Es una pregunta muy difícil. ¿Qué es en mi vida? o ¿qué es en sí misma? Puedo tratar de emprender ambas respuestas, aunque no sé si con mucho éxito. En mi vida, la poesía es el lugar en el que me siento completamente libre, donde puedo ser la que soy y también otras personas. Es un lugar de transformación. La poesía como género es casi imposible de definir, es una de las expresiones artísticas más antiguas y, como tal, está ligada a la música, al ritual, al mito, pero también está presente en la dimensión más mundana de nuestra existencia, en las formas cultas y en las populares.

2. ¿Podrías describirnos tu proceso para escribir tus poemas? ¿Qué te inspira?

Es raro. Muchos poetas, amigos y desconocidos, afirman que se inspiran leyendo a otros escritores. A pesar de que leer es definitivamente estimulante y un aliciente para escribir, creo que para mí éste es un proceso que viene muchas veces de lo visual o sensorial. Puedo ver una imagen, ya sea una escena de la vida cotidiana, un detalle o textura, una fotografía o un cuadro en un libro o en Internet e incluso en mi mente; puedo recordar una sensación o tenerla en un momento inesperado, y partir de allí para empezar un poema. Una vez que esto pasa a la hoja se involucra también el oído; busco un ritmo, algún tipo de patrón que me guíe para continuar escribiendo.

3. Últimamente, ¿cuáles son los temas sobre los que más te interesan escribir? ¿Por qué?

Estoy en un momento de cambio, creo. Estoy terminando mi segundo libro, ¡al fin!, que tiene un componente autobiográfico (es sobre la amistad en esa época de la vida tan extraña que es la adolescencia y sobre el lazo que formé con una amiga al comenzar ambas a escribir) y también habla de la naturaleza. Estoy en el proceso de escribir otro libro que se centra en imágenes de microscopio y otras formas de ver y abordar el cuerpo humano. Así que supongo que mis intereses siguen orbitando en torno a la percepción, a la naturaleza desde un lenguaje que no la idealiza, un lenguaje que podría llamarse científico pero que, para mí, es descriptivo. Últimamente me ha guiado en mis poemas la idea de que las metáforas no se inventan, sino que están allí. Sólo hace falta verlas. El cuerpo humano, el de los animales y las diferentes sustancias que componen el mundo en que vivimos se comportan de maneras metafóricas, pero tenemos que tener la intuición para notarlo y la curiosidad para investigarlo. En la parte formal, me interesa explorar la forma ensayística y la prosa en mis poemas, combinar el tono lírico con uno más narrativo o más directo.

4. ¿Cómo describirías tu experiencia al traducir textos? ¿De qué manera tu creatividad dialoga con los textos para transformarlos a un nuevo lenguaje en el que se mantiene su esencia inicial?

Es una experiencia muy placentera porque, aunque utilizas las mismas habilidades (principalmente, la de encontrar la palabra adecuada), no tienes el peso de la creación. Es decir, cuando traduces, el mensaje ya está cifrado en el texto, así como la estructura; ya no debes pasar por el proceso de preguntarte si vas en la dirección correcta, si falta algo que equilibre la estructura del libro, si deberías volver a comenzar. Al traducir partes de una unidad cerrada que es lo suficientemente flexible para que uses tu creatividad en áreas determinadas: imitar juegos de palabras o aliteraciones, buscar sinónimos, buscar un equivalente a una frase coloquial o refrán, por ejemplo. Y requiere esa creatividad: lo peor sería traducir como Google translate. Considero que en muchos casos, la traducción es parte del corpus de creación de un autor. Es muy entretenido, pero no tan demandante como escribir un libro desde cero.

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