Tania Tagle lleva cinco fotogramas de 1994 en la memoria

Por Tania Tagle

En 1994 tenía 8 años, vivía en Chihuahua y estaba en tercero de primaria. La vida pasaba en México, así le decíamos a la CDMX. Ellos eran México, nosotros éramos el norte, el desierto donde no pasaba nada. Pero ese año pasaron cosas, imágenes que no olvido y que cambiaron mi vida. Estas son algunas:

  • El EZLN alzando sus rifles en el palacio municipal de San Cristóbal de las Casas después de haberle declarado la guerra al gobierno mexicano

Las imágenes eran transmitidas por Televisa y las vimos durante el recalentado de año nuevo. Comíamos tortas de pavo en la cocina. Mi papá no intentó ocultar su sonrisa frente a la televisión. Yo me recuerdo asustada de escuchar la palabra «guerra» repetida tantas veces por el señor de pasamontañas que ahora leía en primer plano. Yo le tenía mucho miedo a la guerra. Mi mamá comentaba lo seco del pavo. Este año haré pierna, dijo. Pero ese año no celebramos año nuevo.

  • Una cabra blanca con dos agujeros en el cuello, como de colmillos

El noticiero se llamaba Primer Impacto y pasaba a la hora de la comida. Las «noticias» en realidad eran una recopilación de enfermedades raras, supersticiones, leyendas urbanas y crímenes oscuros, una verdadera Wunderkammer del amarillismo. Ahí apareció la primera nota que vi sobre el Chupacabras. Un lagarto vampiro que succionaba la vida de sus presas hasta dejarlas secas. La punta de la lengua de la cabra se asomaba entre sus dientes, era gris.

  • El rostro de Mario Aburto ensangrentado

El video de Lomas Taurinas, el del disparo, lo he visto muchas veces a lo largo de mi vida, pero no recuerdo haberlo visto de niña. Sin embargo, la noticia de la detención de Aburto la vi en el noticiero de las 9. Me dio tristeza su rostro hinchado, sus ojos lampareados frente al pelotón de fusilamiento de las cámaras. Me dio aún más tristeza cuando mi papá dijo no es ese, ya se cargaron a otro. Mi mamá fumaba en la sala nueva, de terciopelo, oyendo un disco de Pandora.

  • La foto de Gladys Janeth, del cuerpo de Gladys Janeth, tirado en la carretera

Está en blanco y negro, en la sección policiaca del periódico El Heraldo de Chihuahua. Es una foto mala, borrosa, que no dio para una primera plana. Una niña de doce años violada y estrangulada en Ciudad Juárez, la segunda de este año. La segunda de miles, pero aún no lo sabemos. Trae calcetas blancas sin zapatos. Sus pies, al centro de la foto, son muy pequeños. Yo tengo ocho años y ella doce, pero la miro y pienso que usamos la misma talla.

  • La espalda de mi papá mientras sale por la puerta de la cochera con una maleta adidas en la mano

No llevaba chamarra y no volteó ni una sola vez al cerrar la puerta. Era diciembre, nos habían embargado todo. Mi mamá había llegado borracha un día diciendo eso. Y que mi papá tenía una amante que era una niña. La maleta adidas también era muy chica, casi simbólica. No sé si sabía que yo lo estaba viendo desde la ventana de la recámara. A veces creo que sí sabía y a veces creo que pensó que estaba dormida. Los papeles del divorcio llegaron por correo unos días antes de año nuevo.

 

Imagen destacada por Víctor Mendiola vía VICE