Cinco poemas de Michal Habaj

Original por Michal Habaj || Traducción al español de Lucia Duero

 

Destino del humano

una infinita noche polar: cayó sobre el paisaje: el paisaje vasto:

tú y yo: vagamos uno dentro del otro: en medio de las tinieblas:

que envolvieron al mundo: cortina de la muerte cortina del

vacío:

has visto un pájaro volando en el cielo: has visto una corza

arrojarse sobre el matorral: has visto el agua del manantial

el aire respirable: has visto el mundo fuera del monitor:

¿cuándo fue la última vez cuándo fue la última vez?: córtame un

pedazo

del teclado: del alajú más dulce: toca

la pantalla: de la piel más suave: el cielo está adentro para

siempre:

en el escafandro: caminamos en las tinieblas: el guante dentro

del guante:

los ojos detrás del parabrisas: te gusto dilo

te gusto: el ordenador aún no me ha hecho tal pregunta:

¿la aprendió él de nosotros o nosotros de él?:

en medio del planeta muerto: en medio del universo

inhóspito: solo amar es posible: amar, únicamente.  



Las modelos de siete años

He visto a las modelos de siete años: intercambiando

carpetas de fotos en lugar de servilletas*: contando las calorías

de los bollitos

con crema de vainilla en los comedores escolares: deletreando

sus nombres en las portadas de las revistas de moda: solo lo

mejor

para nuestras chiquillas: drogas pasarelas discotecas:

drogas pasarelas discotecas: bolso de mano el mejor bolso

escolar:

anfetamina la mejor vitamina: las modelos de siete años:

revolotean por el cielo de las delicias soñadas: en un Chevrolet

rosa

un delirio de pasión: alegremente adultas adultamente serias:

sus sonrisas y peinados: los conocemos de la televisión: sus

labios

y los cabellos: los conoces de las discotecas: drogas pasarelas

discotecas:

drogas pasarelas discotecas: he visto a las modelos de siete

años:

vanamente buscando las combas y paletas: en los cajones

tenebrosos

de sus adentros: aprendiendo a saltar sobre una pierna con

desesperación:

en los tenebrosos pasos subterráneos de las metrópolis de neón.  

 

*Las niñas pequeñas en Eslovaquia coleccionaban servilletas de distintos diseños.



Karmacoma (1)

Las caras de ceniza no adivinan nada

En otro país quizá sabes cómo te llamas

Tocas el cielo con una cabellera que no te pertenece

Cualquiera te saluda y se va sin decir palabra

No perteneces a ningún lugar

Sin una edad precisa y a pesar de todo más joven

No cedes el paso cuando no puedes dar un paso

Y tú vacilas entre dos pasos

Entre dos briznas en el viento

Eres una palabra atropellada que se asomó

A la lengua olvidada mucho antes

Eres solo un grito del cielo mudo

Que te acaricia con las estrellas

Que no te pertenecen

¿A quién pertenece este sueño

En el que vacilas y estás clavado en un lugar

Y preguntas

Las direcciones los números el futuro

El destino que vaciló entre dos vidas?

Las caras de ceniza no adivinan nada

Ya lo sabes

Escupes en tus manos

Nunca lo harás

Ya sabes cómo te llamas

En otro país en otro tiempo en otro futuro

Los pájaros se posan en tus manos

El cielo mudo grita a través de ellos

Te arrancas el pelo que no te pertenece

Confundí las direcciones los nombres los futuros

Confundí los pasos las palabras los idiomas

Confundí las caras los pelos los destinos

No perteneces a ningún lugar

Tenías miles de madres miles de padres

Miles de mujeres miles de hijas miles de hijos

En otro futuro en otro pasado

No perteneces a ningún lugar

No perteneces a ningún lugar

El universo te destruyó

Sin el menor interés  



Derechos fundamentales/Derecho a desconectarse

se necesitan siglos

para que se encuentren dos olas en el océano

se necesita un instante

para que se separen



Sueño

En el año ⬛ hemos descubierto

la sangre blanca,

tres nuevas clases de la carne humana,

la poesía sobre lo que no hubo, no hay y no habrá.

¿Cómo es esa gente de sangre blanca?

¿Tenemos suficiente carne humana?

¿Para qué sirve la poesía sobre lo que no hubo, no hay y no habrá?


Estos poemas puedes encontrarlos en el libro Nostalgia o Invierno en Bratislava de Michal Habaj, traducción de Lucia Duero. Puedes conseguirlo en Kichink o en las siguientes librerías.

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