Un perro en la mesa

Por Raquel Abend van Dalen

Déjame decirte algo, querida, la tos es pura rabia atragantada y ni siquiera el mejor whisky te la puede quitar. Bueno, hace mucho que no tomas el mejor whisky, pero el que tienes en casa tampoco es el peor. Bebe, bebe, éste lo invito yo. Los hombres te tienen loca, ¿cierto? Por eso soy lesbiana. Amo a las mujeres porque ellas son las que realmente enloquecen a los hombres. Se trata de amar la justicia, claro. ¿Dices que llevas meses con tos? La enfermedad es pura sanidad, querida. Nos separamos del mundo entre las sábanas. En el reposo. Pero también en el sueño y en el sexo. Nada como una cama para distanciarnos de todo. Te das cuenta de que al despertar crees que hubo un cambio en tu existencia, así sea mínimo, y por un momento piensas que con el inicio de un nuevo día algo ha cambiado en ti o en el mundo. Crees que mientras montas el café y te lavas los dientes, nadie más se ha dado cuenta de que existes y entonces eres digno de una privacidad ejemplar. La privacidad del recién levantado. Luego piensa en el sexo, querida. Cuando tienes un orgasmo llevas todo al extremo. Lamento el ejemplo, pero imagínate que eres un pedazo de chicle rosado y el orgasmo te pega contra la pared y extiende cada molécula que conforma tu existencia hasta crear un hilo infinito y pegajoso que te alarga hasta rincones que pensaste imposibles. Los orgasmos no son gordos, sino largos, así como los gritos que expulsas por la boca. Digamos que te vuelves chicle o grito, es lo mismo. Bebe, amor, que estos tragos aguados no saben a nada. Me dices que tu analista se enamoró de ti, y que tu padre no puede vivir sin ti, y que has vuelto a ver a tu ex esposo quien te juró amor eterno. Suena a que eres una mujer irresistible. Pobre tú, que todos te aman. El que te engendró, el que te analizó, y hasta el que te dejó. Todos amores no correspondidos, ¿cierto? Yo también estaría tosiendo, pero mejor beber. Ya estoy muy vieja para la gracia, así que te pregunto: ¿qué es lo que no te satisface? Deja a estos pobres hombres, lo más probable es que apenas recuerden que existes. Bebe y escucha esto, a ver qué te parece: imagina que hay una mesa con una decena de personas y todas están hablando al mismo tiempo. ¿Imaginas la bulla? Muy parecida a la de este bar, pero menos genérica, imagínala con voces graves y agudas compitiendo entre sí. De pronto alguien se aclara la garganta. Alguien tose para pedir la palabra, pero nadie oye su tos, nadie se da cuenta de que existe. Entonces cada vez tose más y más fuerte hasta volverse un solo ladrido. ¿Qué tal volverte un perro de pronto? Imagina que en medio de una cena, uno de los invitados se vuelve un animal que ladra. Imposible dejar de verlo y escucharlo. Bebe y dime, ¿a quién le ladras?


Raquel Aben van Dalen es autora de los poemarios: Una trinitaria encendida, Sobre las fábricas y Lengua Mundana; de las novelas Cuarto azul y Andor, y coautora de Los días pasan y las formas regresan. Editó las antologías La cajita cabrona y Topos mecánicos. Realizó su maestría en Escritura Creativa en Español en NYU. Actualmente, estudia el PhD Interdisciplinario en Escritura Creativa e Historia del Arte en la Universidad de Houston. Pueden encontrar sus viñetas en @trinidad_cartoons

 

Imagen de portada: The Painter’s Dog de José Gutiérrez Solana. Pintura de animales.