Editorial independiente: Canta Mares

Con esta publicación iniciamos una serie sobre editoriales independientes. En esta ocasión conversamos con Melina Balcazar y Pedro Hugo Alejandrez, editores de Canta Mares. Esta casa editora evidencia que las apuestas editoriales más audaces en el panorama hispanohablante bullen al margen de los grandes grupos ya que, en sus tres años de existencia, han ido construyendo un catálogo coherente compuesto por títulos rigurosos, arriesgados y relevantes más allá de las veleidades e imposiciones del mercado.  

 

  1. ¿Cómo y cuándo surge la editorial?

La editorial surge en 2016 como una manera de articular nuestra labor universitaria en torno a la literatura y el pensamiento en lengua francesa con nuestro interés por la traducción como mediación cultural. Como editores, exploramos otras maneras de dar a conocer textos que nos parecen importantes, de insertarlos en el espacio público. Nos parece que es parte de nuestro cometido participar en lo que podríamos llamar, a partir de uno de nuestros autores, el filósofo Peter Szendy, la economía de los textos, en el sentido de intercambio, circulación, cambio del valor de uso.

  1. ¿Qué les interesa publicar?

Canta Mares se aboca a la publicación de literatura y ensayo franceses, con un particular interés en lo contemporáneo. Nuestra atención se centra en textos que se interrogan sobre el poder de la lengua en el mundo, o bien, como lo dice nuestro autor Georges Didi-Huberman, sobre su impouvoir, es decir, cómo en el momento en que parece más impotente, la lengua logra reinventarse.

Nos interesan autores que reflexionan a partir de cierta interdisciplinariedad que toma como punto de partida la historia, en ese perpetuo conflicto que mantiene con la memoria. Podríamos decir que una suerte de “pulsión genealógica” anima a los autores de nuestro catálogo, que exploran la inscripción –con frecuencia dolorosa– del sujeto en el tiempo y en el mundo.

  1. ¿A quiénes han publicado y por qué?

Tuvimos la fortuna de que nuestra primera publicación fuera un libro de Pascal Quignard, autor que nos es entrañable, reconocido como uno de los autores franceses más importantes de la actualidad. El niño con rostro color de la muerte condensa ese trabajo memorioso de la lengua que caracteriza su obra. En este cuento –género de suma importancia para él por el fondo memorial que pone en movimiento– sondea la relación, la solidaridad misteriosa entre lectura y muerte. El apoyo de Pascal Quignard y de su editor, Galilée, fueron determinantes en la creación de nuestra editorial.

A esta primera publicación, siguió El caballo de Claude Simon, premio Nobel de literatura en 1985, relato que dio origen a uno de sus libros más conocidos: La ruta de Flandes. Este breve texto, nos parece, resume el trabajo solitario, empecinado, lúcido, pero ante todo comprometido con la escritura, con la invención de una nueva narrativa para dar cuenta del desorden de nuestro mundo. Claude Simon se opuso con firmeza a seguir abordando la novela como se hacía en el siglo XIX, es decir, a partir de la ilusión de una linealidad, de una continuidad del relato, que a su parecer no podía seguir considerándose como “natural”. Porque para entender su tiempo, para entender el tiempo, se dio cuenta de que había que reinventar no sólo el tiempo del relato, sino ante todo el de la frase.

Esta idea la prolonga el pensamiento de otro de nuestros autores, el filósofo e historiador de arte Georges Didi-Huberman, de quien publicamos Gestos de aire y de piedra, libro en el que apreciamos no sólo sus temáticas principales –como la relación entre imagen, cuerpo y palabra–, sino también las características esenciales de su método de trabajo. En efecto, desde el psicoanálisis, la música, el arte y la literatura, Didi-Huberman explora la materia de las imágenes. A partir de la obra del psicoanalista Pierre Fédida, a quien de cierta manera dedica este libro, y del artista contemporáneo Pascal Convert, intenta pensar de manera diferente el llamado trabajo del duelo para abrir hacia una poética de la ausencia.

Al morir Jonathan es nuestra primera novela publicada, en la cual su autor Tony Duvert esboza, a través de la relación erótica entre un niño y un joven pintor, lo que fue su proyecto: crear una nueva civilización que preserve el derecho del niño a su integridad, a sus palabras y a sus placeres. Duvert lanza así un desafío a las convenciones al asumir una postura de radicalidad, de contestación, de crítica total de las costumbres burguesas, una voluntad de deshacerlo todo y, finalmente, cierto gusto por la utopía. Publicar este libro hoy obedece a un principio fundamental: dar a conocer una literatura que sondea las zonas más oscuras del hombre; una literatura que muestra las múltiples dimensiones de lo humano, así sean las más ominosas.

Nuestro más reciente libro, Bajo escucha. Estética del espionaje del filósofo y musicólogo Peter Szendy, trata del fantasma que habita tanto la actualidad política y mediática como nuestros comportamientos: un fantasma de escucha, de ser escuchado. De ahí la doble pregunta que este ensayo plantea: ¿de dónde proviene este fantasma?, ¿de dónde extrae su fuerza? Trazar la genealogía de las escuchas otorga a su reflexión una dimensión política ineludible: “se trata —nos dice Szendy— de una nueva era del miedo que acompaña la expansión y el aparellaje de la escucha. Puesto que ser escuchado o escuchar ya no es un asunto de posición en una arquitectura precisa —la disimetría se encuentra en todas partes—, ya no sólo se la puede localizar en lugares de poder o en puestos de control”.

  1. ¿Qué publicaciones tienen en puerta?

Tenemos varios proyectos en curso, entre los cuales podemos mencionar la traducción de un historiador francés, Patrick Boucheron, cuya obra se caracteriza por su apertura, su fuerza erudita y creativa que busca inscribir el trabajo del historiador en el espacio público actual. Nos alegra poder acoger en nuestro catálogo a una de las figuras más destacadas de la renovación historiográfica europea que, desafortunadamente, ha sido poco traducida al español.

Asimismo, estamos trabajando en la traducción de la correspondencia entre los escritores Henri Michaux y Jean Paulhan con la poeta Edith Boissonnas en torno a la serie de experimentaciones que realizaron durante enero de 1955 para probar los efectos en la percepción que producía el uso de la mescalina e influir así en la creación literaria. A lo largo de esta correspondencia, descubrimos los efectos que la experimentación de la mescalina produjo en cada uno de sus participantes, las conclusiones que formularon y, sobre todo, la influencia que ésta tuvo en sus escrituras respectivas.

Otro proyecto es el de un libro de Pierre Klossowski en el que se reúne una parte fundamental de sus ensayos. La edición propuesta abarca un vasto periodo de sus escritos críticos (1936-1983): desde sus textos para la célebre revista Acéphale, dirigida por Georges Bataille, sobre Nietzsche, Sade y Kierkegaard hasta los más personales, como el comentario que dedica a la obra de su hermano, el pintor Balthus. Se encuentran también reflexiones sobre escritores que le eran familiares, como Rainer Maria Rilke o Walter Benjamin; valiosas consideraciones sobre su labor narrativa, al igual que un conjunto de escritos que dedica a su propia práctica del dibujo –por el que, de hecho, abandonó la escritura–. La publicación de este libro nos permitirá seguir explorando las líneas de creación literaria y crítica ya esbozadas por autores presentes en nuestro catálogo, como Pascal Quignard o Georges Didi-Huberman, para quienes Pierre Klossowski constituyó una gran influencia.

  1. ¿Cuál es el problema más grande al que se enfrenta un editor?

Según nuestra breve experiencia, la distribución representa una dificultad mayor. Por una parte, es difícil encontrar una distribuidora que confíe en una joven editorial independiente. Por otra, los costos de la distribución son sumamente elevados, lo cual hace aún más complicado obtener un margen suficiente para seguir invirtiendo en nuevos proyectos. Sin hablar del mapa de librerías que es escaso y nada proporcional con respecto a la dimensión de nuestro país. La falta de implementación de la ley del libro, con sanciones para quien no respete el precio único, nos parece, dificulta también la labor de los editores.

Libros de Canta Mares

 


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