Dos poemas de Luljeta Lleshanaku

El año pasado conocimos a la poeta albana Luljeta Lleshanaku gracias a su traductora, Lucia Duero. Este año publicaremos una antología de su poesía bajo el título Ausencia y será el primer libro de ella en México. Aquí dejamos dos de sus poemas.

Cuando el amor empieza a…

Entra en mis días arrogantemente
como el silencio después del golpe
de mazo del juez.

Me balanceo en la brisa más ligera
a lo largo del campo de trigo
aguardando la cosecha.

Llega cuando pienso que estoy segura
cuando pienso que todo lo que soy es sólo espina,
fuerte, sin pecho ni vientre,
sin ombligo –
como una bodega repleta de alimentos
almacenados para el invierno.

Titubeo un instante
preparada para empezar de nuevo
con la paleta limpia de un pintor
huella oscura en su centro.

Luego emprenderé el mismo viaje
cuyo final tan bien conozco:
una bala fría llena mi bolsillo
la que cada buen soldado guarda
para el día en que se encuentra sitiado.

***

Libro amarillo

En épocas sin verdad no hay tabúes.
Quizá este libro amarillo es uno de los
pocos que sobrevivió
aunque el acto de esconderlo
vive en nuestras mentes.

En medio de un calor achicharrante, la cena
se sirve torpemente cada noche
a la misma hora, la hora en la que luz y
oscuridad nos cubren por igual.
Algo se cocina rápido; quizá́ la cabeza de un
ternero, del que me voy
a llevar la lengua.
Dicen que si te la comes tu lengua crecerá
y si te comes los ojos serás un francotirador
y si te comes los libros te comerás a ti mismo
poco a poco, desde los bordes hacia el centro
como tractores cosechando en granjas
colectivas.

Desde lo alto de la mesa, el cabeza de
familia
toca sus verrugas mientras sermonea acerca
de la evolución:
‘El más fuerte muere, el más débil
sobrevive.’
Nada distingue esto de una cena santa
en la que la comida y el vino se reparten
por igual –
sólo la verdad es leída en secreto
por el perplejo, compartiéndola
como un libro amarillo*.

* Los «libros amarillos» estaban prohibidos durante el régimen comunista, en especial durante la llamada revolución cultural en Albania. Eran de literatura clásica rusa o literatura occidental que el régimen consideraba decadente. Estas obras se denominaron simbólicamente «libros amarillos» por el color amarillento que adquirieron mientras se mantenían ocultos. [Nota de la traductora]