creatio ex materia / antes del principio

Por María Richardson

Me tendí una gran trampa. Sabiendo que quería hablar sobre la traducción de dos versículos específicos de la Biblia, me propuse: ¿por qué no investigar un poco? ¿Por qué no asomarme a ver la historia completa de la traducción de la Biblia cristiana? ¡Ja! Tarea infinita, siendo la Biblia el libro más traducido de la historia y la traducción bíblica el origen del estudio de la traducción. Trampa de mil tangentes.

Reporto que, en mi breve investigación, llegué a la conclusión esperada: para que una película tenga a un traductor como protagonista, conviene que cuente una historia del siglo catorce al diecisiete, cuando traducir el texto sagrado del latín al vernáculo, o incluso imprimir o repartirlo, llevaba directo a la hoguera (o a la Reforma Protestante). Comienza la película con Martín Lutero traduciendo la Biblia del griego al alemán en el castillo Wartburg en 1521. O empieza con Tyndale huyendo de ciudad en ciudad perseguido por espías del vaticano mientras intenta publicar sus traducciones del latín al inglés.

St-Jerome-in-his-Study

San Jerónimo en su estudio

Para intriga también podríamos mostrar la Ciudad de México a mediados de siglo dieciséis, sede de la primer imprenta en las Américas. Imprenta fundada, por supuesto, para producir material religioso. En un principio se autorizó la traducción de algunos textos a lenguas indígenas, pero pronto volvió la censura y el castigo. O podemos resignarnos por mostrar una película de ritmo más lento, y viajar más atrás en el tiempo, a la creación de la Biblia Vulgata que la iglesia católica usó por más de mil años (del año 400 a 1530), ver cómo San Jerónimo, el santo patrono de los traductores, revisaba los textos de la Biblia existentes y sumaba sus propias traducciones. Agregar flashbacks a los presuntos 72 traductores convirtiendo la biblia Hebrea al griego koiné, creando la Biblia Septuaginta entre el tercer y segundo siglo a.C. No sería esta última una película de acción atractiva, pero traducir texto sagrado debe venir con un peso dramático interesante. En cualquier contexto, traducir texto que informará el dogma es una tarea de alto riesgo.

Al pasar por tantas lenguas (del hebreo al griego al latín al español, por ejemplo, si hablamos de algunas versiones del llamado Antiguo Testamento), cambios estratégicos y hasta algunos errores son de esperarse en las traducciones de la Biblia. Un cambio gramatical puede tener importantes implicaciones teológicas, como nos muestran distintas traducciones del primer versículo de la Biblia, Génesis 1:1.

Creyentes o no, muchos reconocemos este primer versículo, sea en latín o en traducciones al vernáculo:

1 in principio creavit Deus caelum et terram (Biblia Vulgata)

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. (La Biblia de las Américas)

1 In the beginning God created theheaven and the earth. (King James Version)

En vez de enfocarnos en las diferencias entre estas tres versiones (tener un heaven o múltiples caelum, poder diferenciar entre el sky y heaven en vez de un solo cielo), hablemos de lo que tienen en común: el principio. In the beginning, se abren las cortinas del teatro. En el principio, abrimos el libro. Creatio ex nihilo: creado de la nada.

king james bible

Algunas traducciones directas del hebreo, lengua original del texto, proponen otro posible comienzo:

1 Cuando Dios comenzó a crear / el cielo y la tierra, (Traducción en Lengua Actual)

1 When God began to create heaven and earth (TANAKH Jewish Study Bible)

Desaparece aquí el principio absoluto y se vuelve una subordinada adverbial de tiempo, una actividad que indica cuando otra sucede. Tenemos que avanzar al segundo versículo para averiguar qué es:

1 Cuando Dios comenzó a crear / el cielo y la tierra, / 2 la tierra no tenía forma, / ni había en ella nada / que tuviera vida. / Las aguas estaban cubiertas / por una gran oscuridad, / pero sobre la superficie del agua / se movía el espíritu de Dios. (Traducción en Lengua Actual)

Cuando Dios comenzó a crear, ya había tierra, pero sin forma. Había aguas y una gran oscuridad. Y quizá Dios aprovechó lo que ya había para crear el cielo y la tierra. En esta primer línea, Dios apenas empieza a crear. No termina la acción como en las traducciones que pasan por el griego y el latín:

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. / 2 Y la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. (La Biblia de las Américas)

1 In the beginning God created the heaven and the earth. / 2 And the earth was without form, and void; and darkness was upon the face of the deep. And the Spirit of God moved upon the face of the waters. (King James Version)

En estas versiones populares, Dios primero crea los cielos y la tierra. Después leemos detalles sobre el estado de la tierra (la misma, asumimos, que Dios creó). El agua aparece, es cierto, de la nada, pero llama menos la atención. Dios crea la tierra y el cielo. El agua puede ser parte de la tierra y el cielo. No nos sorprende. Creatio ex nihilo se mantiene con mayor facilidad.

Pero esa agua viene de algún lugar. Y es, para mí, lo más interesante de la historia.

Desde el siglo once, Rashi, erudito de la biblia Hebrea, notó que comenzar con una subordinada adverbial de tiempo era común entre los mitos de creación del Antiguo Oriente Próximo. En la clase en línea de la universidad de Yale ‘Introducción al Antiguo Testamento (Biblia Hebrea)’, Christine Hayes describe las similitudes entre Génesis 1 y el Enuma Elish, mito de creación de Babilonia. El título ‘Enuma Elish’ son las primeras palabras del mito, y forman, en efecto, el inicio de una subordinada adverbial: ‘Cuando en lo alto…’.

Este paralelo se pierde en la traducción al griego (y al latín y de ahí a muchas lenguas). También se cambia la palabra viento por espíritu, y así se aleja Marduk, dios principal de Babel, dios del viento. Si ignoramos el abismo, lo profundo entonces no notamos a Tiamat, madre de Marduk, representada como agua salada. Perdemos el eco de otros mitos de origen en el mito judeocristiano.

marduk vs tiamat

Marduk vs Tiamat

Vale la pena leer el mito de Enuma Elish. Por ahora, dejo aquí los vínculos de la clase de Hayes que lo narra y la historia en español. Lo que me emociona a mí no es cuestionar la creatio ex nihilo del mundo, sino la creatio ex nihilo del mito. Todo viene de algo. Así como unas versiones de la Biblia vienen de otras, los textos originales también tenían sus fuentes. Creatio ex materia. Me emociona aprender sobre Marduk como a Jorge Drexler le emociona reconocer la décima en el son jarocho mexicano.

Me parece además pertinente a la traducción en general. Seguimos insistiendo en crear categorías separadas: las copias o imitaciones (creato ex materia) y ‘lo original’ ‘lo nuevo’ (creato ex nihilo). Y queremos poner a la traducción en una de las dos: o representa el original perfectamente, o jamás llegará a representarla. Las traducciones, como cualquier creación humana, caben más bien en un espectro entre lo nuevo y lo heredado. Génesis 1.1 me emociona porque las versiones que pasan por el griego y el latín tienden a crear significado nuevo, mientras que las palabras originales nos revelan claramente sus influencias. Nos dicen que esta creación no salió de la nada.

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